Hace como unos 20 años, podías beber agua directo de la llave. Si acaso en los hogares donde los recursos económicos lo permitían, se instalaban filtros, para que el agua saliera menos densa y con menos parasitos y bacterias, al menos eso
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decían. Beber agua hervida era un suplicio, como una cucharada de medicina, realmente no había nada mas delicioso que el agua natural. En el 91 una epidemia de cólera y la Secretaría de Salud cambiaron ese mundo, pues comenzó a promoverse y venderse el agua embotellada. Algo que era gratis, comenzó a costar.
En las escuelas era común que hubiera bebederos y en ellos se formaban filas eternas después del recreo (si antes así se le decía al descanso). En cualquier lugar donde hubiera un bebedero podías acceder al agua para refrescarte. Mucho antes de esas épocas más modernas, el agua de lluvia y de pozo eran opciones. En las comunidades rurales e incluso en las ciudades se tenía por costumbre dejar fuera ollas o contenedores para acumular el agua de lluvia. Los tinacos no eran para todos y la presión del agua potable no era suficiente por lo que los hogares se quedaban sin agua y la manera de acumularla era en aljibes.
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No había gran conciencia por el cuidado del agua. En la escuela escuchabas hablar de recursos renovables y no renovables, dentro de los no renovables se encontraba el agua. En Yucatán donde tenemos cerca un puerto que te hacia pensar que era una tontería que te dijeran que el agua se está acabando pues mientras haya mar se da el ciclo del agua, donde la gente llena sus piscinas, donde las abuelitas riegan las aceras para que no se meta el polvo a la casa, donde dejabas la manguera abierta mientras lavabas tu auto, donde si tenías sed desde cualquier tubería podías saciarla. Donde bebías directamente del pozo, donde puedes estar en la regadera

horas y horas y no pasa nada. Hoy incluso sigues viendo desperdicio y posiblemente te incomodes, pero muchas veces no contemplamos que las provisiones de agua dulce están disminuyendo a nivel mundial. Una persona de cada cinco ya no tiene acceso al agua potable. Casi una de cada tres no dispone de medios de saneamiento adecuados. Hoy para saciar tu sed tienes que comprar agua embotellada o te arriesgas a una enfermedad. Hoy no puedes beber de los pozos por la contaminación. Los ríos se están secando. La Ciudad de México se hunde cada vez más debido a la cantidad de agua extraída de debajo de sus cimientos. La que alguna vez fue una fértil tierra de lagos. Hoy en muchas ocasiones carece de este servicio. Y lo mismo sucede en Europa, Asia, Africa, Australia y U.S.A. No hay lugar que no se esté enfrentando a este problema.
Que podemos hacer:
Ten conciencia y báñate rápido, no dejes abierta la llave del baño mientras te enjabonas. Tampoco se vale desperdiciar cuando estás en otro lado como en el gym o de vacaciones. Obvio, siempre báñate todos los días! El que quieras ahorrar no implica que dejes de bañarte, puedes enfermar.
Si acostumbras bañarte de 3 a 5 veces por el calor o porque ya sudaste, pues trata de disminuir lo más posible el tiempo que dejas caer el agua.
Que las llaves de tu baño y cocina sean fáciles de cerrar. Si es de esas donde le das vuelta mejor cámbiale o pídele a tus padres que se modernicen así la cierras hasta con los pies o el mentón.
Lo de la botella llena de arena en el inodoro, te ayuda a ahorrar al jalar la cadena y si en tu casa son más de 5 personas, imagínate el ahorro.
No laves tu acera, tu calle o lo que fuere que quieras lavar que no tiene sentido. Tampoco entres en discusiones con tu abuelita ni la regañes si ella acostumbra hacerlo, mejor coméntale que el polvo se acumula, aspíralo, usa un recogedor, dile que tu lo harás, por favor, no juegues con el agua de la manguera tratando de hacer que se vaya una hoja de árbol para otro lado o por una basura.
Puedes llenar una cubeta con el agua que sale de la regadera mientras esperas el agua caliente. Si te bañas con agua

fría pues mejor. Pero si no, esa cubeta te sirve para las plantas o el inodoro.
Si te toca lavar el auto, encéralo bien, con una cubeta. Si lo llevas al lava autos, que no sea tan seguido, al menos cada 15 ó 20 días.
No por ahorrar agua dejes tu higiene personal, lávate los dientes, pero sin dejar la llave abierta mientras te cepillas.
Tu piscina inflable, mejor no la llenes. Imagina cuantos litros de agua desperdicias por llenarla seguido dos días del fin de semana. Si lo haces pues utiliza cloro para piscina en el agua, a fin de que la sigas utilizando más tiempo.

Recuerdo un comercial de los 80 con su pegajosa frase: "ciérrale, ciérrale" y el estribillo de "cuidado con el agua porque se acaba" No se si estamos más cerca o más lejos de que se acabe, pero posiblemente si no la cuidamos se encarecerá tanto que será un lujo disponer de ella.
Ojalá en los siguientes 20 años todavía puedas bañarte, beber y tener agua disponible en tu hogar, sin pagar un costo enorme por ella, sin tenerla restringida a unos días solamente y que no sea un lujo para unos cuantos y un simple recuerdo para muchos.